Teléfono fijo +34 91 11 58 391 / Teléfono móvil y WhatsApp +34 636 433 047

Las noticias y los sucesos siempre han estado presentes en nuestras vidas; antiguamente el periódico “El Caso” era uno de los que más tiradas vendían. La pregunta se la hacían ya muchos expertos en criminología; ¿Era morbosidad o curiosidad lo que hacia que los ciudadanos quisieran saber más?.

Puede que ambas cosas, hagan que muchas personas quieran saber más sobre un suceso trágico. El problema no es la morbosidad o la curiosidad en sí; sino la forma de contar la historia.

Puedes hacerlo de una forma seria o por el contrario, contar más y “abrir el apetito” al público en general. “Código uno” fue uno de los programas de los años 90 que inundaron nuestra pantallas de sucesos.

Al frente nos encontrábamos al afamado escritor y periodista de Arturo Pérez Reverte. En uno de los casos que llevaron, se hablo sobre el suicido de una menor; el hecho es que la forma de contarlo y debatirlo, no gusto mucho al periodista, quien dejo el programa llamándolo “basura”.

Reverte lo único que hizo, fue señalar que se estaba contando algo muy serio de una forma muy frívola y con mucha morbosidad. Y es que a veces, nos olvidamos que los protagonistas de estas historias trágicas y a veces, sangrientas y llenas de terror, tienen familia o que al menos, debemos tener una profunda consideración y respeto, hacia los fallecidos.

Otro caso a recordar fue el de las niñas de Alcasser, donde hubo un antes y después en las noticias de los sucesos; muchos vimos un reportaje donde estaban muchos expertos del periodismo o del mundo policial y criminológico, hablando sobre los sucedido.

Al principio veíamos a Paco Lobatón apoyando la desaparición de las niñas; durante meses, el programa hacia hincapié de si alguien había visto o sabía algo, que por favor, llamasen o hablasen con las autoridades.

Las noticias y los sucesos. ¿Morbosidad o curiosidad?.

Las noticias y los sucesos. ¿Morbosidad o curiosidad?.

Y de repente, un día se supo el trágico final de las tres muchachas; Desiré Hernández Folch, Miriam García Iborra y Antonia Gómez Rodríguez. Ese mismo espacio de televisión se traslado hasta Alcasser en Valencia, para preparar un programa especial. También la periodista Nieves Herrero, condujo otro programa para otra cadena.

Pero esos especiales fueron de todo menos serios. Al raíz de esto, muchos clamaron y empezaron a hablar de hipocresía, de morbosidad gratuita y de utilizar el dolor de tres familias para un único fin; la audiencia.

Otros señalaban que como periodistas, debían hacer su trabajo; si la noticia era esa, se debía debatir y contar al público, lo que había pasado. Todos tenían razón en parte. Claro que es necesario dar noticias y explicar los hechos, pero la diferencia es como hacerlo.

Por dar muchos datos, no significa que estés dando una lección de periodismo o de criminología; el punto crucial es explicar todo, sin dañar la memoria de los difuntos, agravar el dolor de las familias o explicar punto por punto como murieron y hasta el horror que vivieron.

Muchos criminólogos, entendemos que dar explicaciones en algunos aspectos, no es por negar información; sino por desgracia, no dar ideas. Y eso se puede explicar de una forma muy clara.

Todos o al menos algunos, recordaremos la brutal y trágica historia de Ana Orantes, una mujer maltratada, que un juez la obligo vivir en el mismo edificio que su maltratador.

Ella ya sin salida, y sin saber que hacer para que la oyeran, salió en un programa y gracias a su historia, por primera vez en España, el maltrato sobre la mujer tenía un nombre y una víctima.

Por desgracia su maltratador, fue su verdugo y dos semanas después de contar su vida; fue asesinada de una forma horrible y atroz. Pues bien, la forma en que perdió su vida, fue a partir de ese momento, imitada por otros maltratadores sin escrúpulos.

Hace unos días el profesor de Criminología; Juan Enrique Soto, señalaba lo que estamos debatiendo. Como dar información sin caer en errores como la morbosidad o dar detalles, que ponen en riesgo otros aspectos.

Explicaba que el crimen nos fascina tanto porque al no entenderlo, el ser humano necesita por naturaleza, saber más para comprender lo que le rodea y más aun, cuando estos hechos son realizados por otros.

Cuando estudie la carrera, tuve la suerte que varias asignaturas las impartiera el Teniente Coronel de la Guardia Civil, Ibáñez Peinado; titulado en Derecho y Psicología y doctorado por la UCM.

Me acuerdo que nos explico que muchas veces, cuando sucede un asesinato; en los días o semanas posteriores, existe la imitación de este. Es decir, como el ejemplo que he expuesto antes con Ana Orantes.

Al mismo tiempo, nos recalco que nunca debíamos decir a una víctima o a alguien que había sufrido un suceso trágico, que le entendíamos. “Si no lo has vivido, jamás digáis que lo entendéis”. Porque la víctima o esa persona nos puede mirar a los ojos y preguntarnos si lo hemos sufrido.

Aprendimos que debíamos ver todo en sí, no solo ciertos aspectos para comprender lo sucedido. Y antes de hablar, debíamos informarnos de cada detalle porque si un solo punto se nos escapaba, podíamos caer en el error de pensar una cosa cuando es todo lo contrario.

Un ejemplo para que se vea esto es un caso que sucedió en Estados Unidos. Unos padres fueron acusados de maltratadores y todo el mundo los señalaron como demonios.

Llevaron al hospital a su hijo, después de verle en su cuerpo varios golpes. Los médicos, avisaron a las autoridades y a los asistentes sociales. Hubo un gran revuelo, muchos programas los insultaban y los juzgaron sin más.

Tiempo después, se supo que el pequeño había sido golpeado por otro adulto en una zona de recreo, gracias a un testigo. Pero aun así, al día de hoy muchos creen que fueron los padres. Se han tenido que trasladar dos veces, a distintas ciudades, para escapar de las miradas de los que aun les juzgan.

Lejos de haber aprendido los errores del pasado sobre los programas y noticas sobre sucesos; aun hoy muchos todavía siguen utilizando estos espacios para atraer a más espectadores.

Continuamos cayendo en la morbosidad y a veces, ni informamos bien al espectador o lector. Damos los hechos narrados y por mucho cuidado que se tenga, siempre gana la explicación de lo más truculento.

Si las acompañamos de imágenes o de videos, entonces mayor clamor habrá. Y como alguien del mundo del espectáculo dijo: “Da Igual si se habla bien o mal de nosotros, lo importante es que se hable”.

La importancia de estar informado y de explicar los acontecimientos, da paso a noticias de impacto visual. Si una noticia trágica se acompaña de un charco de sangre y de las lagrimas de un familiar, queramos  o no, vende más.

Por mucho que un experto hable de los hechos y nos relate ciertos aspectos, sin imágenes o videos, sin llantos ni testigos; no nos llamara la atención y pasaremos de largo. Aunque nos de mas cantidad de datos y documentación, e incluso, nos recomiende tomar precauciones.

Esto no es nada nuevo y no se han inventado nada; una de las portadas que más vendió el periódico ” El Caso”, fue el de la mano cortada.

Indicios-Agencia de detectives privados en Madrid.

Share This Story!

You may also like

No Comment

You can post first response comment.

Leave A Comment

Please enter your name. Please enter an valid email address. Please enter a message.

*

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies