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Acoso, internet y menores. Detectives Madrid.

El acoso siempre ha existido dentro de los recintos escolares. Muchos de nosotros, hemos sido testigos de pequeños, como un compañero de clase, era el objetivo de los demás y como se metían con él o ella.

El problema actual, no es solo el acoso, sino como se ha llegado a tal punto, que muchos menores acosados, han decidido suicidarse para no sufrir más. Prefieren morir antes de sentir una humillación más.

El acoso no solo es el día a día en clase o a la salida del colegio, continua en la propia casa de la víctima; por medio de internet. La web da un anonimato, que a veces, hiela la sangre.

Acoso, internet y menores. Detectives Madrid.

Acoso, internet y menores. Detectives Madrid.

No solo están los acosadores escolares, compañeros de clase, que inundan el perfil de la víctima con humillaciones, insultos, amenazas…inclusive con videos, que son grabados por testigos, que permanecen expectantes ante esa cruel “caza”, careciendo de empatía; lo único que nos diferencia de los psicópatas.

También están los pedófilos, que se disfrazan de menores y contactan con niños o adolescentes, para luego acosarles y hacerles chantajes hasta conseguir su objetivo.

La culpa no es de internet, ni de las nuevas tecnologías. Si recordamos cuando éramos pequeños, también se veían este tipo de acoso; solo que en vez de hacerlo delante de una pantalla de ordenador, se hacía mediante una tiza y una pared.

¿Cuantos nombres, vimos al salir del colegio, pintados en la fachada de la escuela con tiza, donde ponía el nombre de un compañero y al lado, un insulto o el mote?. La diferencia es que eran más cortos los mensajes y ahora podemos hasta subir fotos o videos.

El problema no es la web; sino como se utiliza esta para hacer daño, sin más. Muchos expertos, señalan que los menores son más crueles que los adultos. Infligir un daño a otro, supone “sentirse” mejor, ser superior.

Medidas de prevención o juegos psicológicos, como ponerse en el “pellejo” de otro, son algunas de las herramientas que están intentando instaurarse en las aulas para evitar el acoso.

Pero cuando un acosador, llega a su casa y nadie le controla o le dice que es lo que está bien o no; entonces estas medidas de prevención, se queda en nada. La escuela debe formar, pero también la familia.

Los valores deben ser impartidos por ambas partes. Si falla una de las dos; todo el camino realizado, no servirá.

La web está plagada de desconocidos, que algunos tienen intenciones nada buenas con los potros usuarios.

En Indicios, detectives de Madrid, hemos visto como muchos ciudadanos, han venido a nuestra agencia a pedirnos ayuda, porque están sufriendo un acoso, calumnias o amenazas.

A veces, los responsables son parte del pasado de nuestro cliente, ex-novio/as enfurecido/as o despechado/as, otros la competencia que quiere arruinar su negocio o ensuciar su profesionalidad, también nos encontramos con “amigos”, que se pensaban que lo eran y al final, son mas enemigos que otra cosa, familiares…

Pero el mayor peligro son los pedófilos; los que se crean un perfil de menor, los que contactan con los más débiles y se convierten en auténticos monstruos. Entran en los chat o envían invitaciones a perfiles sociales.

Y cuando la víctima empieza una relación de amistad, estos pederastas, mueven ficha. Primero engatusan a la víctima; somos de la misma edad, tengo el mismo problema como tú, mis padres tampoco me quieren, me gusta esta serie o este grupo musical…

Escriben y conversan como si fueran menores de verdad. Luego piden fotos; al principio inocentes, nada que ver con lo que después exigirán. Y poco a poco, como una telaraña irán atrapando a ese menor hasta sus fauces.

Si el menor, no accede a satisfacer los deseos de este; será chantajeado. El depredador le dejara claro, que deberá hacer siempre lo que él dice o pide; en caso contrario, contara a sus círculos familiares o de amistad, confesiones intimas.

A este tipo de acoso, donde un adulto contacta con un menor para mantener una relación, cuyo objetivo es ejercer tal presión hasta conseguir abusar sexualmente de él, se le llama: Grooming.

¿Y cómo impedir que no sea nuestro hijo/a una víctima más?. No existe una fórmula que evite esto; lo que si podemos es explicar a nuestros menores que deben tener cuidado, que no en todo el mundo tiene buenas intenciones.

Que existen en internet, seres que son verdaderos monstruos de pesadilla; que deben evitar aceptar invitaciones porque sí; porque este agregado a otro compañero/a de clase. Debemos explicarles la verdad y que si, desgraciadamente, sucediera; como padres de ellos, siempre estaremos su lado.

Involucrarse en el uso de la nueva tecnologías; enseñar a los menores que se puede utilizar estos dispositivos para muchas otras cosas, no solo colgar fotos o escribir mensajes en los chats o perfiles sociales.

Establecer o pactar horarios con los menores; es decir, “haces los deberes y luego te dejo que navegues por internet”.

Instalar el control parental, de esta forma podemos neutralizar paginas que pueden ser nocivas para los menores.

Si un menor, sabe que sus padres estarán ahí; tiene más posibilidades de ser franco y explicar que tiene un problema. Aunque a veces, las amenazas de estos pedófilos son tan lapidarias, que cualquiera entendería, el porqué del silencio de ese menor.

La sociedad también puede ayudar. Si sospechamos de alguna web, de algo que es extraño o que hemos leído o visto y es ilegal; debemos decírselo a las autoridades. En las paginas oficiales, podemos contactar y explicar lo que hemos visto, incluso, cortar y pegar la link, para que la vean.

En Indicios, detectives en Madrid; últimamente, estamos observando como muchos menores, se pasan el tiempo observando los perfiles sociales de otros. No intiman con ellos, solo miran las fotografías de estos chico/as y anhelan la vida que llevan.

Ven fotografías y videos de ellos, donde presumen de objetos materiales o se hacen selfies, en fiestas que han sido invitados o en otros acontecimientos. El menor que lo observa y mira a diario, el día a día de ese chaval/a; compara su vida.

Y al ver, que no va a pasarle a él o a ella lo mismo, que no es tan popular, ni tiene tantas cosas; se va metiendo en un pozo de depresión y amargura, que hace que vea la vida, desde el punto de vista de un perdedor.

Y sentirse perdedor, con solo doce años, puede acarrear serios problemas para el desarrollo de su personalidad. Esperemos que esta moda de observar, perfiles sociales de otros, sin interactuar; solo sea pasajera. Debemos hablar con los menores; entienden y captan mejor la realidad, que un adulto y más si se les explican las mentiras que puede haber, detrás de esos perfiles.

Indicios-Agencia de detectives privados en Madrid.

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